
La asamblea FEDOFUTBOL anunciada para abril llega sin convocatoria formal y con el preaviso estatutario contra el reloj.
La Federación Dominicana de Fútbol (FEDOFUTBOL) volvió a colocar a las asociaciones ante un escenario inquietante: se anuncia una Asamblea Ordinaria, se habla de fechas, pero la convocatoria formal no llega. Y cuando el procedimiento se “estira” hasta el último minuto, no solo se erosiona la confianza: se pone en riesgo la validez del proceso.
Hoy, 16 de marzo, el calendario estatutario entra en una zona crítica.
1) Hecho 1: lo del “25 de abril” ya no cuadra con el preaviso mínimo
En la última vista pública se anunció que la Asamblea Ordinaria sería el 25 de abril. Sin embargo, a 16 de marzo, asociaciones consultadas aseguran que no han recibido convocatoria formal por las vías habituales.
Esto no es una discusión política. Es matemática de estatutos:
- Si la Asamblea fuera el 25 de abril, el preaviso mínimo de 45 días debió cumplirse como muy tarde el 11 de marzo.
- A 16 de marzo, ese requisito ya no se puede cumplir para esa fecha.
Dicho simple: mantener el 25 de abril sin convocatoria en plazo deja el proceso expuesto por convocatoria defectuosa.
2) Hecho 2: faltan 45 días para que venza el límite de 120… y mañana se cierra la última ventana “limpia”
El año fiscal en República Dominicana cierra el 31 de diciembre. Si el Estatuto fija que la Asamblea Ordinaria debe celebrarse dentro de los 120 días posteriores al cierre, ese día 120 cae el 30 de abril.
A fecha 16 de marzo, faltan 45 días para el 30 de abril.
Y aquí viene el dato clave:
👉 Si hoy 16 de marzo no se comunica la convocatoria formal, desde mañana 17 la Federación ya no tendría forma de respetar el preaviso mínimo de 45 días para celebrar una Ordinaria antes del 30 de abril, aunque todavía permanezca “a tiempo” respecto al límite de los 120 días.
Es decir: no es que el plazo de 120 esté vencido… es que el procedimiento ya se queda sin margen legal limpio.
3) El contraste: “cumplimiento” para las asociaciones… y silencio federativo para su propia convocatoria
Mientras la Federación aprieta el discurso del cumplimiento, en paralelo se han comunicado suspensiones provisionales a asociaciones por presuntos incumplimientos.
En una notificación oficial de suspensión, se establece una medida inmediata y se indica expresamente que el miembro queda privado de derechos, incluido participar en las Asambleas Generales.
Además, la misma comunicación describe que en la primera Asamblea que se celebre, los miembros presentes que hayan cumplido deberían ratificar suspensiones y establecer condiciones y plazos.
El efecto es evidente: si suspendes a muchos, decides con pocos. Y cuando el órgano máximo termina funcionando con un padrón reducido, la representatividad se resiente.
4) Un alto cargo, una promesa… y una realidad que hoy chirría
“No debía hacerse público, porque los procesos se respetan. Y te garantizo que conmigo se van a respetar. Todos.”
Esa fue la frase que me dejó un alto cargo federativo al asumir sus funciones, en el contexto de su llegada al puesto y tras manifestar su malestar por una información publicada.
Hoy, con el reloj estatutario encima, esa promesa contrasta con un hecho básico: la Federación exige cumplimiento a las asociaciones y aplica suspensiones, pero no ha transparentado ni formalizado una convocatoria que debería cumplir plazos mínimos y canales oficiales.
5) Las preguntas que FEDOFUTBOL debe responder (para evitar que todo nazca impugnable)
- ¿Se mantiene oficialmente la fecha del 25 de abril?
- ¿Cuándo se emitió la convocatoria formal y por cuáles medios (web, redes, correo, acuse)?
- ¿Cuál será la agenda y cuándo se enviará la documentación soporte?
- ¿Cuántos miembros están suspendidos hoy y bajo qué criterios específicos?
- ¿Qué garantías de debido proceso se aplicaron (requerimiento previo, plazo de subsanar, derecho de defensa y recurso)?
- ¿Se pretende ratificar suspensiones en la primera Asamblea, tal como anticipan notificaciones?
Conclusión: quien sanciona debe ser el primero en cumplir
FEDOFUTBOL aún está a tiempo de celebrar la Ordinaria dentro de los 120 días. Pero a fecha de hoy, el margen real se está cerrando: sin convocatoria formal, el proceso se vuelve vulnerable.
Y en un contexto en el que se suspenden asociaciones por “incumplimiento”, el mínimo exigible es coherencia institucional: quien sanciona debe ser el primero en respetar los procesos.
Porque si la norma se aplica hacia abajo, pero se incumple hacia arriba, el problema ya no es administrativo: es de confianza. Y el fútbol dominicano, hoy, va justo de eso.
