
El caos dentro del caos: El fútbol dominicano se derrumba ante nuestros ojos
Por Xavier Cadalso – La Voz Radio RD
Lo que está sucediendo hoy en el fútbol dominicano no tiene parangón. En todos estos años de periodismo deportivo, jamás habíamos tocado un fondo tan oscuro y tan profundo. La era convulsa de Osiris Guzmán fue escandalosa, sí, pero al menos sabíamos de dónde venía el ruido y quiénes firmaban los abusos. Hoy, en cambio, cualquier frente puede estallar. Cualquier institución, cualquier dirigente, cualquier club puede ser el epicentro de la próxima vergüenza. Es un caos sin rostro. Es el caos dentro del caos.
Una federación sin norte ni ética
La Federación Dominicana de Fútbol se ha convertido en un organismo mal administrado, sin criterio de gestión y con un departamento financiero incapaz de manejar un peso con coherencia. Las irregularidades detectadas por este medio en las retenciones fiscales a empleados que cobran en dólares, sumadas a los descuadres evidentes entre nóminas y estados financieros, son una bomba que sigue activa. Nadie la desactiva. Ni FIFA, ni CONCACAF, ni el Ministerio de Deportes. Y por supuesto, ninguna voz de la propia federación ha dado la cara. El silencio es cómplice.
Asociaciones provinciales al servicio de sus presidentes
Las asociaciones, en muchos casos, se han convertido en feudos personales. Presidentes que velan más por su beneficio propio que por los clubes y jugadores de su provincia. Se tiran por la calle del medio, reparten favores, y cierran los ojos ante las necesidades reales del fútbol local. ¿Y la Asamblea General? Se celebró en abril, se aprobaron los números sin cuestionar nada, se avaló un presupuesto sin auditar, y aquí no ha pasado nada.
El arbitraje, sin derechos ni respaldo
El departamento de arbitraje parece un pollo sin cabeza. Se doblega, se calla, y se deja pisotear. Denuncias de impagos, torneos enteros arbitrados sin recibir un solo peso. Nadie defiende sus derechos laborales. Nadie los respalda. Y los que alzan la voz, son apartados. El gremio arbitral, pieza esencial del deporte, hoy está de rodillas.
Jugadores con miedo y salarios fantasmas
Los jugadores compiten con miedo. Saben que si se atreven a reclamar el salario mínimo que merecen, serán vetados. No los ficharán en otros clubes. Se quedan callados aunque no les paguen. El fútbol profesional dominicano se sostiene sobre una base de explotación silenciada y resignación colectiva. ¿Cuántos clubes están al día con los salarios? ¿Cuántos jugadores pueden vivir dignamente del deporte?
La LDF en estado vegetativo
La Liga Dominicana de Fútbol asiste impasible a su propio declive. Estadios vacíos, desinterés creciente, clubes que apenas sobreviven y una estructura que se niega a tomar decisiones drásticas. El producto pierde calidad, pierde emoción, pierde credibilidad. Y lo último de lo último: la expulsión de Atlético San Cristóbal por amaño de partidos. Un club reincidente, sancionado anteriormente por lo mismo. Y todos actuando como si fuera una sorpresa.
¿Y si hay más clubes implicados?
Porque no es solo San Cristóbal. En el lavadero del fútbol dominicano se rumorea que hay más. Clubes que podrían estar en las mismas prácticas, que podrían enfrentar las mismas consecuencias. ¿Y si esto solo es el principio? ¿Y si estamos ante una gangrena que se ha extendido más de lo que queremos aceptar?
Cansancio, hartazgo y desilusión
Los que amamos este deporte estamos cansados. Muy cansados. Ya ni siquiera hay indignación. Solo tristeza. Solo la sensación de que esta lucha es una guerra perdida. Ya no hay frente común como en los días de Osiris. Ahora los medios, las páginas, los fanáticos, todos le dan la espalda a una realidad que duele demasiado. Es como estar en una UCI y ver cómo se apagan las luces una a una.
Medios cómplices del silencio
Otro de los factores que agrava la crisis es el silencio de los medios de comunicación dominicanos. Salvo contadas excepciones, casi ninguno se hace eco del día a día del fútbol nacional. Solo reaccionan cuando hay noticias de impacto internacional o cuando reciben invitaciones a ruedas de prensa institucionales. Pero durante una década, esos mismos medios no han contado con un solo periodista especializado en fútbol dominicano, ni han destinado espacio ni profundidad informativa a este deporte que, según ellos, está en crecimiento. Su cobertura es superficial, comprometida políticamente y ajena a la realidad de los clubes, los jugadores, los entrenadores y los árbitros. Y así, el fútbol muere también por omisión.
Regeneración o entierro
La federación necesita una regeneración profunda. Gente preparada, honesta, capacitada. No ineptos colocados para pagar favores de votos. La LDF debe refundarse. Exigir estatus de primer nivel. Y quien no cumpla, que no compita. Mejor seis clubes que generen ilusión, que diez que solo provoquen vergüenza.
¿Uno de mis últimos artículos?
Este puede ser uno de mis últimos artículos. Siento que ya no quedan muchos. También siento que mis últimos programas están cerca. Porque esto, más que una causa, empieza a parecer una cruz. En vez de defender al pueblo, siento que soy el tonto del país. Pero si este es mi final… que sea gritando la verdad. Hasta el último suspiro.
Porque alguien tiene que decirlo. Porque el fútbol dominicano se muere. Y el silencio lo está matando.
