FEDOFUTBOL 2026: casi RD$280 millones, caja en caída y una federación con su base fracturada

FEDOFUTBOL 2026 con caja en caída, gasto opaco y partidas administrativas sin explicación clara
FEDOFUTBOL 2026: baja la nómina, pero el gasto opaco sigue sin una explicación clara.

FEDOFUTBOL 2026 llega con casi RD$280 millones de presupuesto, una caja en caída y partidas de gasto que siguen sin explicación clara.

FEDOFUTBOL 2026: los números que exigen explicación

La Federación Dominicana de Fútbol llega a este tramo de 2026 con una fotografía económica que no puede despacharse con titulares bonitos ni con comunicados de escaparate.

Los documentos disponibles muestran una federación con fondos, con un presupuesto enorme y con ingresos importantes. Pero también muestran otra realidad mucho más incómoda: una caja que cae, meses deficitarios, gastos muy concentrados en selecciones nacionales, ingresos comerciales que no aparecen con claridad frente a lo presupuestado, capacitaciones que parecen encerradas en los mismos círculos de siempre y una estructura institucional golpeada por la suspensión de asociaciones provinciales.

FEDOFUTBOL no está hoy sin dinero. Esa no es la conclusión.

La conclusión es más grave: FEDOFUTBOL maneja dinero, pero no ofrece una explicación suficientemente clara, verificable y comprensible de cómo lo administra.

Y cuando una institución maneja fondos de FIFA, Concacaf, MIDEREC, programas internacionales, proyectos de desarrollo y aportes vinculados al fútbol dominicano, publicar PDFs no basta. La transparencia no se mide por la cantidad de documentos subidos a una web, sino por la capacidad real que tiene el ciudadano, el club, el dirigente provincial o el aficionado de seguir el rastro del dinero.

Hoy ese rastro sigue siendo demasiado oscuro.

Nota del autor: no es un retorno, es responsabilidad

Después de un mes y dos días apartado de la información diaria sobre el fútbol dominicano, queda claro que este deporte no ha dejado de formar parte de mi interés personal ni profesional.

Mi decisión de tomar distancia no significó indiferencia. Como un dominicano más, sigo sintiendo nuestro fútbol como algo propio, y precisamente por eso me preocupa profundamente en manos de quién se encuentra hoy el deporte rey en la República Dominicana.

Este artículo no representa un retorno a mis labores informativas habituales. Representa un acto de responsabilidad periodística. Porque hay momentos en los que callar también sería una forma de complicidad.

El seguidor del fútbol dominicano tiene derecho a saber qué está ocurriendo con su federación, cómo se administra el dinero, qué se prioriza, qué se oculta detrás de cifras difíciles de leer y por qué una institución que debería estar construyendo país parece cada vez más atrapada en conflictos, opacidad y decisiones que debilitan su propia base.

Lamentablemente, alrededor del fútbol dominicano se ha construido un mundo de fantasía. Se habla mucho de mundiales, de proyección internacional y de grandes objetivos, pero muy poco de la realidad incómoda: si nuestro fútbol funciona o no funciona, si las asociaciones provinciales están vivas o suspendidas, si el dinero llega realmente al desarrollo, si los documentos publicados permiten verificar algo o solo sirven para aparentar transparencia.

Muchos prefieren mirar hacia otro lado. Otros se conforman con repetir discursos oficiales. Pero el periodismo no está para decorar el poder, sino para hacer preguntas.

Y hoy la pregunta es simple:

¿Cómo puede hablarse de crecimiento, de futuro y de sueño mundialista cuando la casa federativa presenta señales tan serias de fractura institucional, caída de caja, gasto concentrado y falta de explicaciones verificables?

Por eso escribo este análisis. No por nostalgia, no por revancha, no por volver al ruido diario. Lo escribo porque el fútbol dominicano merece algo mejor que propaganda, silencios cómodos y dirigentes incapaces de explicar con claridad el rumbo económico e institucional de la federación.

El cuadro general: mucho dinero, poco margen y demasiadas preguntas

Para entender la situación no hace falta ser contador. Basta con mirar los grandes números y hacerse las preguntas correctas.

Concepto claveCifra aproximadaLectura periodística
Presupuesto total de ingresos 2026RD$280.86 millonesLa federación proyecta mover una cantidad enorme de dinero.
Presupuesto total de gastos 2026RD$279.25 millonesPretende gastar prácticamente todo lo que prevé recibir.
Remanente previsto 2026RD$1.61 millonesMargen mínimo: menos del 1% del presupuesto.
Ingresos acumulados a mayoRD$126.39 millonesEl año todavía tiene entradas importantes.
Gastos acumulados a mayoRD$102.75 millonesEl gasto avanza con fuerza.
Resultado acumulado a mayoRD$23.63 millonesHay superávit acumulado, pero no cuenta toda la historia.
Caja y bancos en eneroRD$117.62 millonesArranque con liquidez fuerte.
Caja y bancos en mayoRD$68.85 millonesFuerte caída de liquidez en cinco meses.
Gasto acumulado en selecciones a mayoRD$51.86 millonesLa gran partida del año y la que más explicación exige.

Este cuadro resume la realidad mejor que cualquier discurso.

Hay dinero.
Hay presupuesto.
Hay ingresos.
Pero también hay una caja que baja, una estructura que gasta casi todo lo que proyecta recibir y una transparencia que no permite saber con suficiente claridad qué hay dentro de las partidas grandes.

Eso no es rendición de cuentas.
Eso es administración de información.

Y el fútbol dominicano no necesita información administrada. Necesita verdad verificable.

Un presupuesto casi sin margen: se prevé gastar prácticamente todo

El presupuesto 2026 de FEDOFUTBOL proyecta ingresos totales por RD$280,861,629.05 y gastos por RD$279,254,986.81. La diferencia final prevista apenas deja un remanente de RD$1,606,642.24.

Dicho de otra forma: FEDOFUTBOL plantea gastar prácticamente todo lo que espera recibir.

Ese dato es serio.

No estamos ante una planificación prudente, con un amplio colchón financiero para afrontar retrasos, imprevistos, desviaciones o emergencias. Estamos ante un presupuesto gigantesco con un margen mínimo.

En una institución con alta credibilidad, estructura sólida y controles públicos perfectamente verificables, ese diseño ya exigiría vigilancia. En una federación envuelta en conflictos internos, asociaciones suspendidas, dudas de gobernanza y una enorme dependencia de fondos externos, ese margen tan estrecho debería encender todas las alarmas.

¿Qué pasa si se retrasa un aporte?
¿Qué pasa si un ingreso previsto no llega?
¿Qué pasa si los patrocinadores no aparecen como fueron presupuestados?
¿Qué pasa si el gasto en selecciones se dispara más de lo previsto?
¿Qué pasa si la estructura provincial, al estar fracturada, impide ejecutar correctamente programas de desarrollo?

Un presupuesto casi sin aire no es solo una hoja de cálculo. Es una apuesta de riesgo.

Y cuando quien apuesta no explica bien cómo administra el dinero, el riesgo deja de ser técnico y se convierte en institucional.

A mayo hay resultado positivo, pero la caja se está reduciendo

Los estados financieros al 31 de mayo de 2026 muestran ingresos acumulados por RD$126,390,042 y gastos acumulados por RD$102,754,262. El resultado acumulado todavía es positivo: RD$23,635,780.

Eso puede sonar tranquilizador. Pero no basta.

Porque la caja cuenta otra parte de la historia.

En enero, la federación presentaba cajas y bancos por RD$117,618,182. Al cierre de mayo, esa cifra baja a RD$68,845,886. La reducción supera los RD$48 millones en cinco meses.

FEDOFUTBOL no aparece como una entidad sin dinero. Pero sí aparece como una entidad que está consumiendo liquidez de manera importante.

Y cuando una institución consume caja, la pregunta no puede ser solo cuánto queda. La pregunta verdadera es:

¿en qué se fue lo que salió?

Ahí está el centro de este análisis.

Porque se puede tener resultado acumulado positivo y, al mismo tiempo, estar viendo una caída preocupante de liquidez. Se puede publicar un balance y, aun así, no permitir al lector entender el camino real del dinero. Se puede hablar de transparencia y esconder lo esencial detrás de partidas globales.

Una federación no debe pedir confianza ciega. Debe ganarla explicando.

El año económico vive a golpe de grandes aportes

La evolución mensual deja otra señal clara: FEDOFUTBOL respira cuando entran grandes aportes y sufre cuando esos aportes no llegan.

Enero fue un mes muy positivo por la entrada de fondos FIFA Forward. Febrero fue negativo. Marzo volvió a levantar el acumulado gracias a ingresos importantes vinculados a Concacaf, cuenta operativa y proyectos FIFA. Abril fue especialmente duro, con pocos ingresos y gastos muy altos. Mayo también cerró con resultado mensual negativo.

Este patrón no necesariamente implica irregularidad. Muchas federaciones dependen de calendarios de desembolsos internacionales y de gastos concentrados en torneos, viajes o proyectos.

Pero sí deja una realidad incómoda:

FEDOFUTBOL sigue siendo una estructura altamente dependiente de fondos externos e institucionales.

No se observa, al menos en estos documentos, una federación capaz de sostener por generación comercial propia el volumen económico que pretende mover.

Y eso vuelve todavía más exigible la rendición de cuentas.

Si el dinero llega de FIFA, Concacaf, MIDEREC, programas internacionales, subvenciones, proyectos o aportes institucionales, el nivel de explicación pública debe ser máximo. No estamos hablando de una empresa privada que gasta su dinero en silencio. Estamos hablando de recursos que deben impactar en el desarrollo del fútbol dominicano.

Y si no impactan de forma verificable, alguien tiene que explicarlo.

Selecciones nacionales: la gran partida que exige una explicación detallada

El gasto más importante del año está claramente en selecciones nacionales.

El presupuesto 2026 contempla para selecciones un gasto anual de RD$119,765,579.28. Al cierre de mayo, los estados financieros ya reflejan RD$51,862,616 gastados en ese rubro. Eso supone alrededor del 43% del presupuesto anual de selecciones cuando aún no se ha llegado a mitad de año.

No se trata de decir que gastar en selecciones sea incorrecto. Sería absurdo. Las selecciones cuestan dinero. Viajan, concentran, compiten, pagan logística, cuerpos técnicos, boletos, hoteles, alimentación, dietas, equipamiento, personal, scouting, preparación y torneos.

El problema no es que se gaste.

El problema es que se presenta una cifra enorme sin el detalle que permita verificarla.

Cuando un rubro supera los RD$51 millones en cinco meses, FEDOFUTBOL debería estar en condiciones de explicar con absoluta claridad:

  • cuánto fue a boletos aéreos;
  • cuánto fue a hoteles;
  • cuánto fue a alimentación;
  • cuánto fue a dietas;
  • cuánto fue a cuerpos técnicos;
  • cuánto fue a logística;
  • cuánto fue a proveedores;
  • cuánto fue a pagos en dólares;
  • cuánto fue a selecciones masculinas;
  • cuánto fue a selecciones femeninas;
  • cuánto fue a categorías menores;
  • cuánto fue a amistosos;
  • cuánto fue a torneos oficiales;
  • cuánto fue a scouting;
  • y cuánto fue a personal vinculado a programas específicos.

Sin ese desglose, el país ve un número, pero no puede seguir el rastro.

Y una cifra sin rastro es una cifra que obliga a creer.

El fútbol dominicano ya ha creído demasiado. Ahora necesita comprobar.

La nómina baja, pero ese no parece ser hoy el problema principal

Uno de los puntos que conviene explicar con honestidad es la nómina. Los documentos de enero a abril de 2026 no muestran una explosión de personal fijo. Al contrario, la nómina fija baja ligeramente.

En enero se reportan 38 empleados fijos con una nómina de RD$2,062,234.48. En abril aparecen 37 empleados y una nómina de RD$1,993,293.96.

También el personal contratado en pesos se reduce: pasa de 15 contratados en enero y febrero a 13 en marzo y abril. Los contratados en dólares se mantienen en 3, por un total de US$11,389.04.

Esto permite una conclusión importante: la nómina fija no parece ser el principal incendio económico de FEDOFUTBOL en este momento. El problema más delicado está en las partidas amplias y poco desglosadas: administración, servicios administrativos, formación, pérdidas cambiarias, gastos financieros, subvenciones y posibles asesorías externas que no aparecen con nombre y apellido.

Pero esa conclusión no debe usarse para cerrar el debate. Al contrario: debe abrirlo.

Porque la reducción de la nómina fija no elimina la obligación de revisar otros canales de pago o compensación vinculados a personas: servicios contratados, dietas, viáticos, cursos, capacitaciones, programas financiados por organismos internacionales, asesorías, pagos por proyectos y gastos asociados a participación en actividades.

Si una persona no cobra más en nómina, pero recibe viajes, dietas, viáticos, pagos por servicios o beneficios derivados de cursos y programas cerrados, el costo real de esa persona para el ecosistema federativo puede ser mayor de lo que muestra una simple nómina mensual.

Y ahí está uno de los agujeros negros de la información publicada.

FEDOFUTBOL no solo debe decir cuánto paga en sueldos. Debe permitir saber cuánto dinero, directo o indirecto, termina beneficiando a personas vinculadas a su estructura.

Los verdaderos termómetros de alarma: administración, servicios, formación, bancos y pérdidas cambiarias

La nómina fija baja ligeramente y, vista de manera aislada, no parece ser hoy el principal incendio económico de FEDOFUTBOL. Pero sería un error quedarse ahí.

Porque los termómetros más preocupantes aparecen en otras partidas que, bajo nombres aparentemente normales, acumulan cantidades muy importantes y siguen sin el detalle necesario para que el fútbol dominicano pueda entenderlas.

Al 31 de mayo de 2026, los estados financieros reflejan:

Partida acumulada a mayoMonto RD$Pregunta obligatoria
Gastos administrativos13,908,782¿Qué gastos concretos incluye y quiénes son los beneficiarios?
Servicios administrativos8,038,077¿Aquí están consultorías, asesorías, servicios externos o pagos recurrentes?
Formación4,755,557¿Quiénes recibieron esa formación y bajo qué criterios?
Pérdidas cambiarias5,699,414¿Qué operaciones generaron esta pérdida y con qué tasa se manejaron?
Gastos bancarios y financieros1,168,319¿Por qué una federación sin gran operación comercial soporta este nivel de gasto financiero?
Gastos MIDEREC subvención1,022,655¿Qué significa exactamente gastar por recibir o ejecutar una subvención?
Utilería deportiva66,405¿Por qué esta partida es tan baja frente al discurso de desarrollo deportivo?

Estas siete partidas suman alrededor de RD$34.6 millones. Es decir, casi un tercio del gasto acumulado de la federación hasta mayo se concentra en conceptos que necesitan explicación detallada.

Y aquí está el problema: una cosa es publicar una partida llamada “servicios administrativos” y otra muy distinta es explicar qué contiene.

¿Son servicios legales?
¿Son asesorías externas?
¿Son consultorías financieras?
¿Son pagos contables?
¿Son honorarios profesionales?
¿Son servicios contratados a personas vinculadas al entorno federativo?
¿Son gastos recurrentes?
¿Son pagos puntuales?
¿Quién facturó?
¿Bajo qué contrato?
¿Con qué resultados?

Sin ese desglose, el lector no puede saber si está ante gastos ordinarios necesarios o ante una caja amplia donde caben pagos difíciles de identificar.

Lo mismo ocurre con los gastos administrativos. Una federación necesita administración, claro que sí. Necesita oficina, personal, servicios, soporte, contabilidad, tecnología y funcionamiento diario. Pero cuando esa partida supera los RD$13.9 millones en cinco meses, no basta con escribir “gastos administrativos”. Hay que abrir la cuenta y explicar.

La partida de formación también merece atención. FEDOFUTBOL habla constantemente de desarrollo, capacitación y crecimiento. Pero si a mayo ya se han gastado RD$4.75 millones en formación, el país futbolístico tiene derecho a saber quiénes fueron formados, dónde, por quién, con qué coste, bajo qué criterios y cuántos beneficiarios reales llegaron desde clubes, provincias y asociaciones.

Las pérdidas cambiarias son otro punto sensible. Más de RD$5.69 millones acumulados en pérdidas cambiarias no pueden pasar como una línea técnica que nadie entiende. Cuando una institución maneja fondos en dólares, pesos, cuentas FIFA, Concacaf y programas internacionales, debe explicar con claridad qué tipo de cambio utiliza, cuándo convierte, quién autoriza las operaciones y por qué se genera una pérdida de ese tamaño.

También deben explicarse los gastos bancarios y financieros. RD$1.16 millones a mayo no es una cifra menor. ¿Son comisiones bancarias? ¿Transferencias internacionales? ¿Costes por movimientos entre cuentas? ¿Diferencias financieras? ¿Pagos asociados a operaciones específicas? Sin detalle, vuelve el mismo problema: la cifra existe, pero el rastro no aparece.

Y hay una partida especialmente extraña para el lector común: “Gastos Ministerio de Deporte MIDEREC subvención”, que acumula más de RD$1 millón. Si MIDEREC entrega una subvención para apoyar el deporte, el ciudadano tiene derecho a saber qué tipo de gasto se registra contra esa subvención y cómo se ejecuta.

La conclusión es clara: la discusión económica de FEDOFUTBOL no puede reducirse a la nómina. La nómina es visible, tiene nombres y permite cierto seguimiento. El problema más delicado está en las partidas amplias, opacas o poco explicadas donde pueden esconderse servicios, asesorías, pagos externos, compensaciones, gastos financieros y decisiones que el fútbol dominicano no puede verificar.

FEDOFUTBOL no debe limitarse a decir cuánto gastó.

Debe explicar en qué, con quién, bajo qué contrato, con qué criterio y con qué resultado.

Porque ahí, en esas partidas menos visibles, puede estar una parte fundamental de la verdad económica que todavía no se cuenta.

Capacitaciones: ¿formación para el fútbol dominicano o circuito cerrado para los mismos?

Hay otro punto que debe incorporarse a esta lectura económica, porque afecta directamente al discurso de desarrollo que tantas veces se vende desde la federación: las capacitaciones.

En teoría, los cursos de FIFA, Concacaf y otros programas formativos deberían servir para ampliar la base de conocimiento del fútbol dominicano. Deberían llegar a entrenadores, árbitros, dirigentes, personal técnico, clubes, asociaciones provinciales y actores reales del territorio. Es decir, deberían formar país futbolístico.

Pero la percepción que se repite desde hace tiempo es otra: a muchas de esas capacitaciones terminan acudiendo siempre los mismos perfiles, en demasiados casos personas vinculadas directamente a la estructura federativa o a su entorno inmediato.

Y si eso ocurre, el problema es doble.

Primero, porque la capacitación deja de ser una herramienta de desarrollo nacional para convertirse en un circuito cerrado. Se forma a quienes ya están dentro, mientras el fútbol de base, las provincias, los clubes y muchos técnicos o dirigentes externos siguen esperando una oportunidad real de acceso.

Segundo, porque esos cursos pueden traer asociados viáticos, dietas, desplazamientos, alojamiento u otro tipo de compensaciones que no necesariamente aparecen reflejadas como salario en la nómina ordinaria.

Y ahí aparece una pregunta delicada, pero necesaria:

si los mismos nombres se repiten una y otra vez en capacitaciones, viajes y programas, ¿estamos ante formación abierta para el fútbol dominicano o ante una vía paralela de beneficios para un grupo reducido?

No se trata de negar que haya personal federativo que deba capacitarse. Claro que debe hacerlo. Una federación moderna necesita personal formado. El problema aparece cuando la capacitación financiada o impulsada por organismos internacionales no se transparenta con criterios claros.

FEDOFUTBOL debería publicar, curso por curso:

  • quiénes fueron seleccionados;
  • qué función cumplen;
  • si pertenecen o no a la nómina federativa;
  • por qué fueron elegidos;
  • qué institución financió el curso;
  • si recibieron dietas o viáticos;
  • cuánto recibió cada persona;
  • qué costo tuvo el viaje;
  • qué costo tuvo el alojamiento;
  • qué impacto produjo esa capacitación;
  • y cuántas personas externas a la estructura federativa fueron beneficiadas.

Sin esa información, la capacitación queda bajo sospecha.

No porque capacitar sea malo. Capacitar es necesario. Lo sospechoso es que los procesos formativos terminen pareciéndose más a un privilegio interno que a una política nacional de desarrollo.

Y esto es todavía más grave cuando las asociaciones provinciales están suspendidas o debilitadas. Si la base territorial está fracturada, cada curso debería servir para abrir puertas, no para cerrarlas más.

El fútbol dominicano no necesita cursos para la foto. Necesita formación real, abierta, verificable y distribuida con criterios transparentes.

Porque si la capacitación termina funcionando como una recompensa para los mismos, entonces no estamos construyendo desarrollo. Estamos financiando un círculo.

Ingresos comerciales: lo presupuestado no se ve con claridad en la ejecución

Otro punto que merece atención es el contraste entre presupuesto e ingresos reales visibles.

El presupuesto 2026 contempla una partida de patrocinadores superior a RD$30 millones y derechos de transmisión por RD$6 millones.

Sin embargo, en el estado financiero acumulado a mayo, los ingresos comerciales aparecen apenas por RD$96,708.

Aquí hay que ser prudentes: puede que algunos ingresos estén pendientes de registrarse, que se cobren más adelante, que se clasifiquen en otras partidas o que correspondan a acuerdos todavía no ejecutados.

Pero precisamente por eso debe pedirse explicación.

Si el presupuesto incluye patrocinadores y derechos de transmisión como fuentes relevantes, los estados financieros deberían permitir ver con claridad:

  • si esos ingresos llegaron;
  • cuándo llegaron;
  • bajo qué contrato;
  • con qué empresa;
  • en qué cuenta entraron;
  • cómo fueron clasificados;
  • y a qué gasto quedaron asociados.

Si no se ve, el ciudadano queda obligado a creer. Y creer no es verificar.

Una federación que habla de profesionalización no puede presentar sus ingresos comerciales como una nebulosa.

El presupuesto se diseñó como si la federación funcionara con normalidad

Este es el punto institucional más delicado.

El presupuesto 2026 se presenta como el presupuesto de una federación nacional funcionando en plenitud: selecciones, torneos nacionales, formación, desarrollo, capacitación, arbitraje, equipamiento, programas FIFA, Concacaf, MIDEREC, patrocinadores, derechos y proyectos.

Pero la realidad institucional que rodea a FEDOFUTBOL es otra: asociaciones provinciales suspendidas, estructura territorial fracturada y un mapa federativo que no funciona con normalidad.

Y entonces surge una pregunta que no es menor:

¿cómo se ejecuta un presupuesto nacional de desarrollo cuando buena parte de la base provincial está suspendida o debilitada?

Porque una federación no puede hablar de desarrollo nacional solo desde una oficina, una selección o una hoja de cálculo.

El desarrollo nacional pasa por las provincias. Pasa por las asociaciones. Pasa por clubes, torneos, niños, entrenadores, árbitros, canchas, escuelas, formación y competencia real en el territorio.

Si las asociaciones están suspendidas, las preguntas son inevitables:

¿Quién ejecuta el desarrollo territorial?
¿Quién coordina los programas en las provincias?
¿Quién garantiza que los recursos lleguen a la base?
¿Quién representa a los jugadores de esas zonas?
¿Qué pasa con los torneos provinciales?
¿Qué pasa con la formación?
¿Qué pasa con el fútbol femenino en esas provincias?
¿Qué pasa con los árbitros, entrenadores y clubes afectados?

Un presupuesto nacional con una base provincial fracturada puede convertirse en un presupuesto centralizado, alejado del territorio y desconectado del fútbol real.

Y ese es uno de los grandes riesgos del momento actual.

Mucho discurso de Mundial, poca explicación del fútbol real

En estos meses se habla mucho de mundiales, de objetivos internacionales, de crecimiento y de proyección. Todo eso puede sonar atractivo, especialmente para vender ilusión.

Pero el fútbol dominicano no se construye solo con discursos mundialistas.

Se construye con una base organizada.
Con asociaciones funcionando.
Con clubes compitiendo.
Con torneos creíbles.
Con entrenadores formados.
Con árbitros pagados y respetados.
Con selecciones bien planificadas.
Con recursos que lleguen al terreno.
Con documentos claros.
Con dirigentes capaces de explicar lo que hacen.

El problema es que, mientras se vende un relato de futuro, la realidad muestra demasiadas señales de deterioro interno.

Una federación puede soñar con mundiales. Claro que puede.

Pero antes debe demostrar que sabe administrar su casa.

Y hoy la casa federativa necesita explicaciones, no frases bonitas.

La final de la LDF no puede usarse para maquillar el fracaso del sistema

Hay otro elemento que conviene dejar claro para evitar una confusión interesada: el éxito de la final de la LDF no puede utilizarse como cortina de humo para tapar los problemas estructurales del fútbol dominicano.

Los dos partidos de la final dejaron una imagen poderosa. En el estadio Domingo Polonia se vivió un ambiente extraordinario, con una afición de Salcedo que respondió de manera masiva y convirtió el partido de ida en una fiesta popular. La prensa nacional recogió que fanáticos de todos los puntos de la provincia abarrotaron el Domingo Polonia, y también destacó que Salcedo FC, en su primer año en el profesionalismo, estaba ante la posibilidad histórica de coronarse campeón de la LDF.

La vuelta en el Cibao Stadium mantuvo esa fuerza emocional. Salcedo, equipo debutante, terminó coronándose campeón nacional y completó una historia deportiva enorme: un club recién llegado a la élite, impulsado por una afición entusiasta, movilizando a toda una población y demostrando que el fútbol dominicano sí puede emocionar cuando hay identidad, pertenencia y un proyecto que conecta con su gente.

Pero precisamente por eso hay que decirlo con claridad: ese éxito fue de Salcedo, de su afición, de sus jugadores, de su cuerpo técnico y de una comunidad que decidió creer. No puede ser presentado como prueba automática de buena salud general del sistema.

Porque una final llena no borra una temporada con estadios vacíos.
Una ciudad movilizada no elimina el abandono mediático.
Una afición encendida no tapa la falta de conexión nacional.
Y un campeón debutante no convierte en exitoso todo lo que la federación no ha sabido construir alrededor.

Durante buena parte de la competencia, la realidad fue otra: gradas pobres, poca visibilidad, escaso seguimiento mediático, redes sociales con bajo impacto y una liga que demasiadas veces pareció jugarse lejos del interés general del país.

El lleno de Salcedo y la emoción de la final no deben servir para maquillar esa realidad. Al contrario: deberían servir para demostrar lo que el fútbol dominicano podría ser si se trabajara con seriedad, cercanía territorial, identidad local y respeto al aficionado.

La final mostró que el público existe.
Lo que no existe es una estructura federativa capaz de convertir ese entusiasmo puntual en crecimiento sostenido.

Y esa diferencia es fundamental.

FEDOFUTBOL no puede colgarse la medalla de una fiesta popular cuando durante meses el producto ha dado señales claras de desconexión con el país. Menos aún puede utilizar la imagen de una final llena para tapar una gestión económica que sigue sin explicar con detalle cómo se gastan los recursos, ni una crisis institucional donde la base provincial aparece fracturada.

Salcedo no maquilló el fútbol dominicano: lo dejó en evidencia.

Porque demostró que cuando una comunidad se siente representada, responde.
Cuando hay ilusión real, acompaña.
Cuando hay identidad, llena estadios.
Cuando hay proyecto, empuja.

La pregunta, entonces, no es por qué Salcedo llenó.

La pregunta es por qué el resto del sistema no consigue hacerlo.

Publicar números no es lo mismo que rendir cuentas

Hay que reconocer que FEDOFUTBOL publica estados financieros mensuales y documentos presupuestarios. Eso existe. El problema es que publicar documentos no equivale automáticamente a ser transparente.

La transparencia no consiste en subir un PDF difícil de leer, lleno de partidas globales y sin soportes claros.

La transparencia consiste en que cualquier persona con interés legítimo pueda entender:

  • cuánto entró;
  • de dónde entró;
  • en qué cuenta entró;
  • cuánto se gastó;
  • a quién se pagó;
  • por qué se pagó;
  • qué contrato lo sostiene;
  • qué factura lo respalda;
  • quién autorizó el pago;
  • y qué resultado produjo ese gasto.

Si eso no se puede reconstruir, entonces no estamos ante transparencia plena.

Estamos ante transparencia decorativa.

Se muestra lo justo para decir que se publicó algo, pero no lo suficiente para que el fútbol dominicano pueda fiscalizar de verdad.

Y eso es especialmente grave cuando se manejan fondos de organismos internacionales, fondos públicos, subvenciones, programas de desarrollo y recursos que deberían impactar directamente en clubes, asociaciones, técnicos, jugadores, árbitros y comunidades.

La pregunta que debería hacerse todo seguidor

El aficionado no tiene por qué ser contable. El dirigente de club no tiene por qué ser auditor. El entrenador de una provincia no tiene por qué saber leer un balance complejo.

Pero todos tienen derecho a una explicación sencilla.

Y la explicación que hoy necesita el fútbol dominicano es esta:

FEDOFUTBOL maneja un presupuesto de casi RD$280 millones en 2026.
A mayo mantiene resultado acumulado positivo.
Pero su caja ha bajado con fuerza.
El gasto en selecciones supera los RD$51 millones.
Los ingresos comerciales visibles son mínimos frente a lo presupuestado.
La nómina fija baja ligeramente, por lo que el foco del problema se desplaza a otras partidas.
Las capacitaciones y cursos deben ser explicados con nombres, criterios, dietas y beneficiarios.
Y todo esto ocurre con una base provincial fracturada por suspensiones.

Esa es la realidad.

No es propaganda.
No es una acusación vacía.
No es un ataque personal.
Es la lectura de los documentos disponibles y del contexto institucional que atraviesa el fútbol dominicano.

Conclusión: FEDOFUTBOL tiene dinero, pero no tiene confianza

La federación no aparece hoy como una institución sin recursos. Sería irresponsable decirlo así.

Pero tampoco aparece como una institución capaz de generar confianza plena.

Tiene dinero, sí.
Tiene presupuesto, sí.
Tiene ingresos importantes, sí.
Tiene documentos publicados, sí.

Pero sigue faltando lo más importante:

claridad, trazabilidad y explicación.

El fútbol dominicano no necesita más discursos bonitos ni más promesas de grandeza. Necesita saber cómo se usa el dinero, quién toma las decisiones, qué impacto real tienen los gastos y cómo se pretende desarrollar un deporte nacional cuando la estructura provincial está dañada.

Porque una federación no se mide por el tamaño de su presupuesto. Se mide por lo que hace con él.

Y hoy, con casi RD$280 millones proyectados para 2026, una caja en caída, más de RD$51 millones gastados en selecciones, capacitaciones que deben ser auditadas públicamente y una base institucional fracturada, FEDOFUTBOL tiene una obligación que no puede esquivar:

explicar.

Explicar con documentos.
Explicar con detalle.
Explicar con nombres de partidas claras.
Explicar quién cobra, quién viaja, quién recibe dietas, quién se capacita y bajo qué criterios.
Explicar sin esconderse detrás de PDFs.
Explicar sin tratar al seguidor como si no pudiera entender.

Porque el fútbol dominicano no pertenece a una oficina.
No pertenece a un comité.
No pertenece a un grupo de dirigentes.

Pertenece a su gente.

Y su gente tiene derecho a saber en manos de quién está.

Xavier Cadalso.

Periodista de investigación.


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