
FEDOFUTBOL y la peligrosa normalización del desgobierno
Por Xavier Cadalso – La Voz Radio RD
La FEDOFUTBOL inicia enero sin publicar nóminas ni estados financieros de 2025. Análisis crítico sobre el silencio institucional y la falta de transparencia. No es un descuido administrativo. Es un síntoma grave de una institución que, lejos de corregir el rumbo tras meses de denuncias documentadas, ha optado por el silencio, la dilación y una calma tan artificial como preocupante.
Una federación que, tras la presión sostenida de este medio, se vio obligada a hacer público el nombramiento de su nueva secretaria general. Una federación que arrastra artículo tras artículo explicaciones pendientes sobre irregularidades contables, nóminas inconsistentes, duplicidad de funciones, consultorías externas innecesarias y una mala praxis demostrada en la contabilización de las retenciones de empleados que cobran en dólares —mal aplicadas tanto en montos como en moneda—, decide cerrar prácticamente todo el mes de diciembre “por vacaciones” y regresar en enero como si nada hubiese ocurrido.
La pregunta es inevitable:
¿Esta es la reacción de una institución que quiere regenerarse o la de una que espera que el tiempo diluya los problemas?
Cambiar la foto no cambia la realidad
La llegada de una nueva secretaria general debía haber marcado un punto de inflexión. Al menos, una señal pública de reactivación, de revisión interna, de auditoría, de voluntad de corrección. No se pedía un milagro, sino un gesto. Transparencia. Comunicación. Movimiento.
Nada de eso ha ocurrido.
La sensación es clara: estamos ante más de lo mismo. Cambios cosméticos en la fotografía oficial, pero idénticos vicios en la estructura real. Porque cuando se sustituyen empleados sin regenerar un comité ejecutivo desmotivado e incompetente, el problema no se soluciona: se maquilla.
Un barco no se salva cambiando a los marineros si quienes lo dirigen no saben leer las cartas de navegación. Y cuando una nave no tiene comandantes sino grumetes de segunda fila, el destino no es el puerto: es el fondo del mar.
Un fútbol que avanza… a pesar de la federación
El año apenas comienza y, si no se actúa con contundencia, corremos el riesgo de estar asistiendo al sepelio administrativo de un deporte que triunfa en todo el mundo… salvo en aquellos países donde quienes lo gestionan no están a la altura.
La expectativa es máxima por conocer los números que cerrarán oficialmente el ejercicio 2025. Pero aún mayor será la que generen los primeros estados financieros y nóminas de enero de 2026. Ahí aparecerán, sin maquillaje posible, los errores estructurales que se arrastran, las incapacidades persistentes y la confirmación de si este barco será finalmente intervenido… o abandonado a su suerte.
Lo que viene (y lo que preocupa)
El calendario no espera y los frentes abiertos son muchos:
- La reactivación de la LDF con el inicio de la liguilla.
- La supuesta “segunda ventana” encubierta de fichajes: ¿regularización real o la misma práctica de siempre?
- La resolución —o no— de los escándalos de amaños: los conocidos y los que están en cartera, a punto de salir a la luz.
- Los procesos electorales de asociaciones ya concluidos y los que aún siguen abiertos, que servirán como termómetro real de legalidad… o de alegalidad institucional.
Todo ello marcará el pulso de un fútbol federativo que hoy transmite más incertidumbre que ilusión.
La paradoja final
Menos mal que queda el fútbol que vive fuera del amparo federativo: escuelas, academias, clubes de base y empresas privadas que trabajan con sentido formativo, pero también con lógica empresarial y responsabilidad. Ese fútbol que crece a pesar de la estructura oficial, no gracias a ella.
Paciencia, sí.
Conocimiento, también.
Pero cada vez queda menos margen para la indulgencia en unas esferas dirigentes donde, lamentablemente, escasea el pensamiento estratégico y sobra la improvisación.
El fútbol dominicano merece algo mejor que silencio, vacaciones oportunas y promesas recicladas.
Merece gestión, transparencia y liderazgo.
Y eso, a día de hoy, sigue sin aparecer en los balances.
