Cuando cumplir la letra y violar el espíritu: la parálisis institucional en FEDOFUTBOL

FEDOFUTBOL bajo cuestionamiento por falta de transparencia financiera y ausencia de control de FIFA, CONCACAF y el Gobierno dominicano
FEDOFUTBOL cumple la letra de los estatutos, pero vulnera su espíritu: sin estados financieros publicados y sin control externo efectivo.

Por Xavier Cadalso – La Voz Radio RD

La Federación Dominicana de Fútbol (FEDOFUTBOL) vive hoy una situación tan preocupante como difícil de explicar a simple vista: no incumple formalmente sus estatutos, pero incumple de manera sistemática el efecto real de los mismos.
Una contradicción que, lejos de ser anecdótica, se ha convertido en el eje central de una gestión caracterizada por la opacidad, la pasividad institucional y la ausencia total de control interno y externo.

Cumplir en forma, incumplir en fondo

Los estatutos de FEDOFUTBOL no establecen plazos concretos para la publicación mensual de nóminas y estados financieros. Esa omisión —grave en sí misma— ha sido utilizada por el actual Comité Ejecutivo como escudo jurídico para justificar retrasos reiterados, publicaciones parciales, rectificaciones tardías y documentos financieros que solo ven la luz cuando la presión mediática los hace inevitables.

Formalmente, la federación puede argumentar que “no hay plazos que incumplir”.
Materialmente, la realidad es otra: se incumplen los principios de transparencia, rendición de cuentas, buena gobernanza y responsabilidad, todos ellos recogidos de forma expresa en los propios estatutos.

No estamos ante un vacío inocente, sino ante una zona gris explotada deliberadamente.

La inacción que lo permite todo

Lo más alarmante no es únicamente la conducta del Comité Ejecutivo.
Lo verdaderamente grave es el silencio cómplice del entorno federativo.

  • Asociaciones miembros que reciben información incompleta, tardía o directamente inexistente… y no reaccionan.
  • Presidentes de asociaciones que, aun siendo los principales afectados por la falta de claridad financiera, no exigen explicaciones formales.
  • Órganos internos que no activan mecanismos de control ni solicitan auditorías independientes.

La legalidad estatutaria se ha convertido en una formalidad vacía, sostenida por la pasividad de quienes deberían ser los primeros en defenderla.

La pregunta es inevitable:
¿Cómo puede hablarse de democracia federativa cuando nadie levanta la mano?

El silencio de los supervisores externos

Aún más inquietante resulta el mutismo de los organismos que rodean y financian a FEDOFUTBOL.

  • FIFA
  • CONCACAF
  • Gobierno de la República Dominicana

Todos ellos transfieren fondos, avalan procesos, reconocen autoridades y exigen —al menos en teoría— estándares de gobernanza.

Sin embargo, frente a:

  • retrasos sistemáticos en la rendición financiera,
  • errores contables reiterados,
  • rectificaciones constantes en nóminas,
  • y una ejecución económica que solo se explica tras ser denunciada públicamente,

no se conocen requerimientos públicos, auditorías activadas ni advertencias formales.

Esto genera una sensación peligrosa:
la de una federación que opera en un limbo, donde el dinero se mueve, pero las explicaciones no llegan.

Legalidad sin control: el mayor de los riesgos

El problema no es únicamente ético o político. Es estructural.

Cuando una organización:

  • no tiene plazos internos de rendición,
  • no recibe exigencias externas,
  • y no enfrenta consecuencias por la opacidad,

se instala en una dinámica de autocomplacencia y desorden permanente.

Hoy son retrasos y errores contables.
Mañana pueden ser conflictos legales, sanciones internacionales o bloqueos de fondos.

La historia del fútbol mundial demuestra que ninguna federación cae de un día para otro: cae cuando el control desaparece y la costumbre de “explicar después” se convierte en norma.

El papel del periodismo (y lo que molesta)

Frente a este escenario, el periodismo de investigación cumple una función que incomoda:
activar los mecanismos que las instituciones no activan por sí mismas.

No es un ataque personal.
No es una cruzada ideológica.
No es una disputa política.

Es una pregunta simple y legítima:
¿Dónde están las cuentas, cuándo se presentan y quién responde por ellas?

Que las rectificaciones lleguen solo después de ser señaladas no desacredita la investigación: la confirma.

Conclusión: la legalidad no es solo cumplir un reglamento

FEDOFUTBOL puede seguir alegando que no viola sus estatutos en la forma.
Pero cada mes sin estados financieros, cada nómina corregida a posteriori, cada explicación que llega tarde, erosiona la legalidad en el fondo.

Y lo más preocupante es que nadie —ni desde dentro ni desde fuera— parece dispuesto a exigir que esto cambie.

La gran pregunta ya no es qué hace el Comité Ejecutivo.
La gran pregunta es:

¿Quién está dispuesto a pedirle cuentas?

Porque cuando todos miran hacia otro lado, el problema deja de ser un comité y pasa a ser un sistema entero que ha renunciado a controlarse.

Y en el fútbol, como en la vida, la falta de control siempre termina pasando factura.

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