Junior Scheldeur en La Voz Radio RD: “Ver los estadios vacíos duele… y es una alarma para todos”

Entrevista completa a Junior Scheldeur, DT de Cibao FC, sobre estadios vacíos, jugadores reconocidos y amaño de partidos
Junior Scheldeur analiza la crisis de asistencia, la necesidad de figuras y el impacto del amaño en el fútbol dominicano.

Junior Scheldeur, DT de Cibao FC, pone el dedo en la llaga: las gradas se vacían y la LDF necesita reaccionar.

El director técnico de Cibao FC analizó con Xavier Cadalso el momento del fútbol dominicano: la caída de la asistencia en los estadios, la necesidad de “figuras” que conecten con el público, el impacto devastador del amaño de partidos, el modelo formativo del club santiaguero y los retos de una liguilla que, aunque tenga a Cibao clasificado, no permite bajar el pie del acelerador.

Por Xavier Cadalso

La conversación tuvo el tono de una charla franca —de fútbol, de pasión y también de preocupación, pero con un mensaje central que se repitió como una sirena: la Liga Dominicana de Fútbol (LDF) está perdiendo público, y si el fútbol dominicano quiere crecer, no basta con tener mejores canchas; hay que recuperar el vínculo emocional con la gente.

Ese fue el hilo conductor de la entrevista íntegra a Junior Scheldeur, director técnico de Cibao FC, en una edición especial de La Voz Radio RD emitida desde España a las 2:00 AM (8:00 PM en República Dominicana, hora local), donde además se abordaron temas institucionales y de selecciones nacionales.

Una imagen que duele: gradas vacías donde antes había ambiente

Scheldeur lo dijo sin rodeos: le preocupa profundamente la drástica caída de aficionados en los estadios. No es un comentario aislado, ni una sensación pasajera. Puso un ejemplo simbólico: Moca, una plaza con tradición futbolera, donde antes se respiraba competencia y presión de tribuna.

Hoy describió la realidad es otra: cuando mira hacia las gradas, lo que encuentra son familias de jugadores, esposas del cuerpo técnico y algunos fieles de siempre. “Eso no es normal”, vino a resumir, porque el fútbol profesional se alimenta de lo que ocurre dentro de la cancha, sí, pero también de lo que vibra alrededor.

En la conversación, ambos recordaron que hace dos o tres años era habitual ver estadios con mejor entrada. Xavier compartió que, durante una visita reciente al país, pudo confirmar en primera persona que la situación ya no es una anécdota: incluso partidos importantes y encuentros vinculados a clasificación internacional se jugaron con un vacío que impacta.

Y lo más paradójico: la infraestructura ha mejorado.

Mejores estadios… pero peor asistencia: la paradoja de la LDF

El análisis se volvió más incómodo cuando apareció el contraste: la LDF cuenta hoy con instalaciones superiores a las de años anteriores. Canchas más cuidadas, recintos más “presentables”, mejoras visibles en lugares como Moca, Parque del Este, Salcedo, Puerto Plata, entre otros.

Sin embargo, ese salto de calidad no ha arrastrado al público.

Scheldeur dejó una idea potente: invertir en grama artificial o en instalaciones es necesario, pero no suficiente. Porque el espectador no paga (o no va) por una alfombra bonita; va por una historia, una emoción, una identificación. Y si eso se pierde, el producto se enfría, aunque el estadio brille.

“Las estrellas existen por una razón”: el modelo MLS y la llamada de atención

A partir de ahí, el entrenador fue directo a un punto sensible: la liga necesita jugadores con tirón mediático, figuras capaces de generar curiosidad y convocatoria.

Puso el ejemplo de la MLS: el campeonato estadounidense no puede fichar a Messi en su pico (28 años), pero sí puede atraer a estrellas en etapas finales que siguen siendo íconos. Messi, Beckham, Busquets, Luis Suárez, nombres que en Estados Unidos convierten partidos “normales” en eventos.

La idea no era copiar por copiar, sino entender el mecanismo: un nombre reconocido hace que la gente se mueva.

Y en Dominicana, Scheldeur citó un caso muy concreto: Mariano Díaz. Según explicó, gran parte de quienes asistieron al partido de la selección ante El Salvador fueron “a ver a Mariano”. Un dato que —más allá del porcentaje exacto ilustra un fenómeno que la liga no puede ignorar: el público responde a la figura.

La conclusión compartida fue clara: si la LDF quiere recuperar asistencia y atractivo comercial, los clubes deben sentarse a discutir qué inversión están dispuestos a hacer para elevar el interés. No se trata de “tirar dinero”, sino de diseñar una estrategia.

El amaño de partidos: la mancha que se pega a todo el fútbol

Hubo un bloque especialmente serio: el amaño de partidos, con el caso de Atlético San Cristóbal como tema central.

Xavier explicó que revisó el informe y material audiovisual relacionado y que lo observado era tan evidente que llegaba a ser “un insulto a la inteligencia”. Scheldeur coincidió en lo esencial: el daño es enorme, porque cuando ocurre un escándalo así, la sospecha se derrama sobre todo el sistema, no solo sobre el club involucrado.

De hecho, Scheldeur contó algo revelador: incluso personas que nunca le preguntan por resultados o por fútbol táctico le escribieron enviándole los videos virales del caso. Esa es la lógica cruel de la reputación: lo negativo se propaga más rápido y más lejos.

El “protocolo Cibao”: tolerancia cero y alertas internas

El DT explicó qué han hecho en Cibao FC para blindarse:

  • Conversaciones constantes con los jugadores sobre la gravedad del tema.
  • Mensaje firme: “saber y callar” también te hace parte.
  • Tolerancia cero, sin excusas (ni siquiera por salarios bajos).
  • Mecanismos de alerta a dirigentes de liga cuando detectan patrones sospechosos.
  • Cuidado con rotaciones para evitar interpretaciones erróneas.

Y dejó una frase que pesa: el amaño es “una mancha negra muy difícil de limpiar”. Para entrenadores que preparan una semana entera un partido, encontrarse con “cosas raras” en cancha no solo altera un resultado: distorsiona la evaluación del trabajo, del plan, del rendimiento real de los jugadores.

El legado de Don Manuel Estrella: primero la base, luego los títulos

La entrevista también tuvo espacio para explicar por qué Cibao FC se sostiene, incluso cuando se le van piezas, se lesiona un titular o un extranjero no rinde.

Scheldeur atribuyó gran parte del éxito a la visión de Don Manuel Estrella, marcada por una idea simple (y rara en el fútbol): construcción a largo plazo.

Recordó que Cibao no llegó ganando desde el primer día. Hubo años sin títulos, mientras se montaba una estructura formativa sólida. Habló de entrenamientos dominicales con 40, 60, 80 chicos, en dos turnos si hacía falta.

Cuando ganaron su primera Copa Dominicana, incluso recibieron burlas: “la hicieron para ustedes”. Hoy el tiempo convirtió aquel chiste en anécdota.

Cibao, con datos sobre la mesa, se ha convertido en el equipo más laureado del profesionalismo dominicano: cuatro ligas consecutivas y una copa más, encadenando los últimos torneos organizados.

Scheldeur lanzó un mensaje con intención: el fútbol dominicano no necesita solo “un Manuel Estrella”. Necesita diez personas con esa visión: inversión sí, pero también método, paciencia y estructura.

Un evento de fútbol sala que dio lecciones a la LDF

Entre lo más interesante de la charla estuvo el análisis de un evento de fútbol sala de estrellas, organizado con un nivel que sorprendió.

Hubo transporte para equipos de varias ciudades, partidos juveniles previos, concursos entre encuentros (como pegarle al larguero), y sobre todo: ambiente y asistencia.

Scheldeur resaltó dos detalles:

  1. Le llamó la atención que jugadores de fútbol sala tenían fanáticos que los reconocían, los aplaudían, los seguían… mientras que futbolistas destacados de LDF podían pasar desapercibidos para el público general.
  2. La primera parte fue dura (arranque 5-0) porque el futsal tenía jugadas trabajadas, pero luego el cuerpo técnico ajustó controlando tiempos y rotaciones.

También contaron precauciones para evitar lesiones por la superficie: rotaciones de 4-5 minutos, y hasta retirar a un jugador que sintió molestias.

Y el cierre tuvo humor con sabor a revancha: Scheldeur propuso un segundo duelo, pero con condiciones: “Parque del Este, 3:30 de la tarde”.

Detrás del chiste, quedó una idea seria: la liga puede aprender de esos formatos para devolverle al partido el carácter de espectáculo completo.

Liguilla: clasificados, sí… pero sin margen para relajarse

Aunque Cibao ya estaba clasificado a semifinales, Scheldeur explicó por qué el equipo no baja la intensidad:

  • La diferencia con Delfines del Este es mínima.
  • Ser primero da ventaja: cerrar en casa.
  • Jugar en casa implica mejores horarios (6-7 PM) frente a horarios más duros en calor.
  • Los rivales restantes son potenciales cruces de semifinal. Cada partido es ensayo real.

También compartió números que hablan de consistencia: 19 victorias, 7 empates, 4 derrotas, con rendimiento cercano al 70%.

Y al hablar de Delfines del Este, lejos de minimizarlo, lo elogió: explicó que han seguido un modelo parecido al de Cibao —primero formación, luego cosecha— y por eso hoy compiten con futbolistas formados en casa.

Cantera como respuesta: cuando las lesiones no te rompen el proyecto

Xavier puso sobre la mesa las dificultades: lesión grave de Juan David Díaz, salida de Carlos Ventura, extranjeros sin el rendimiento esperado.

Scheldeur respondió con lo que define su modelo: la cantera.

Aseguró que hoy tienen tres juveniles formados en el club con más de 1500 minutos en el primer equipo. Nombres que no solo “completan”: compiten. Uno de los ejemplos fue Miguel Muñoz, convertido en pieza importante.

La idea final fue contundente: la exigencia en Cibao no es un discurso; es una forma de vivir. “No basta con estar arriba”, vino a decir, “queremos ser el mejor equipo en cada entrenamiento y cada partido”.

Una propuesta: sentar a todos en la mesa y recuperar al público

En la entrevista se propuso algo que, si se toma en serio, podría marcar un antes y un después: una reunión real de todos los actores del fútbol dominicano para discutir cómo reactivar la asistencia.

Entre ideas surgidas:

  • Partidos de categorías menores antes del juego principal.
  • Actividades de entretiempo y concursos.
  • Mejor experiencia de estadio como “evento”.
  • Compartir buenas prácticas entre clubes.
  • Campañas para recuperar a jóvenes y exfutbolistas que dejaron de ir.
  • Aprender de plazas que sí logran convocar.

Scheldeur insistió en el concepto de responsabilidad compartida: técnicos, jugadores, clubes, liga, directivos… todos tienen una parte en la solución.

Cierre: “dolientes” del fútbol dominicano

El final tuvo un tono personal. Xavier lo resumió como una charla de amigos que viven el fútbol “en las venas”, con dolor cuando el sueño de crecimiento no avanza como debería.

Scheldeur respondió en la misma línea: son “dolientes” del fútbol dominicano, gente que invierte tiempo porque quiere verlo crecer, y valoró el rol de la prensa no solo para aplaudir, sino para dar el “tirón de orejas” que empuja a mejorar.

La esperanza compartida fue simple: volver a ver gradas llenas y el ambiente de hace pocos años.

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