República Dominicana: gratitud, silencios y verdades incómodas

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República Dominicana: gratitud, silencios y verdades incómodas

Por Xavier Cadalso – La Voz Radio RD

Un regreso cargado de emociones

Volver a la República Dominicana siempre significa reconectar con una parte esencial de mi vida. Este viaje me permitió sentir nuevamente la calidez de su gente, el colorido de sus calles y, sobre todo, la pasión de un país que respira fútbol.

En el plano personal, mi gratitud es enorme hacia Roni Michael Rosa Santana y Leonel Díaz, de la empresa Roni Resuelve, quienes pusieron a mi disposición un vehículo durante toda la estancia. Sin ellos, cada desplazamiento diario a estadios, reuniones y puntos de trabajo hubiese sido imposible. También agradezco a otras personas anónimas que, desde el anonimato, colaboraron para que este viaje pudiera concretarse.

El fútbol federativo: promesas incumplidas

Si bien mi paso por el país estuvo marcado por experiencias enriquecedoras, no puedo ocultar la otra cara de la moneda. El viaje confirmó lo que antes llegaba a mis oídos como quejas y rumores: nuestro fútbol federativo sigue estancado, atrapado en dinámicas que nada tienen que ver con el crecimiento.

Mientras las academias privadas, las inversiones particulares y los proyectos independientes muestran signos claros de evolución, la estructura federativa parece no avanzar o incluso retroceder. La palabra “desarrollo” sigue sonando demasiado grande para la realidad que vivimos.

Asociaciones provinciales: del entusiasmo al silencio

Uno de los puntos más preocupantes fue la opacidad de las asociaciones provinciales. Antes de mi llegada se mostraban colaboradoras y atentas; sin embargo, desde el momento en que puse pie en el país desaparecieron por completo. Ni siquiera respondieron al mensaje en el que me ponía a su disposición para cualquier colaboración. Ese silencio, que no es casual, refleja la falta de transparencia y la poca voluntad de abrirse a un debate serio sobre el futuro de nuestro fútbol.

Miembros federativos: un mosaico desigual

El contacto con la dirigencia federativa me dejó una muestra clara de contrastes:

  • Un presidente evasivo, que prefirió esconderse.
  • Un vicepresidente correcto y educado, que devolvió el saludo cortésmente, pero sin dar más espacio.
  • Un secretario general con quien sí fue posible sostener una conversación amena y profunda. Fue, de hecho, el único que reconoció abiertamente la validez de los artículos de denuncia publicados por La Voz Radio RD y firmados por mí.

La prensa: luces tímidas en medio de sombras

Mi impresión sobre la prensa deportiva local se mantiene crítica. Aún es evidente una tendencia a la complacencia con el poder, un periodismo demasiado cercano a la comodidad. Sin embargo, debo reconocer que existe un pequeño sector que, con valentía (aunque todavía con limitaciones), empieza a abrirse al mundo de la investigación y la denuncia responsable. Esa tímida apertura es una esperanza que debe ser alentada.

Reflexión final

Este viaje me deja sentimientos encontrados:

  • La satisfacción de haber cumplido con mi labor y el agradecimiento sincero a quienes me tendieron la mano.
  • Pero también la preocupación de confirmar que el fútbol dominicano, en su vertiente federativa, sigue atrapado en viejos vicios que frenan cualquier posibilidad real de crecimiento.

Me marcho con mucha información para procesar y con la convicción de que nuestro fútbol necesita más transparencia, más valentía y menos silencios cómplices. El futuro no puede construirse desde la evasión. El fútbol dominicano merece crecer, y para eso la crítica fundamentada seguirá siendo nuestra herramienta más poderosa.

Una despedida personal

Me voy de la República Dominicana con la maleta llena de recuerdos y la cabeza cargada de reflexiones. Este viaje no solo fue trabajo: fue volver a sentir la calidez de un país que, a pesar de sus contradicciones, nunca deja de abrazarme.

Caminar por sus calles, compartir con su gente, vivir el fútbol en carne viva… todo eso me recuerda por qué este vínculo es tan fuerte. Me marcho con la nostalgia de quien deja un lugar querido, pero también con la responsabilidad de seguir contando lo que vi y lo que viví.

Sé que el camino no es fácil, que los silencios pesan y que la opacidad todavía marca demasiadas dinámicas. Pero también sé que hay gente honesta, valiente y dispuesta a luchar por un fútbol mejor. A ellos me uno, desde donde me toque, con la pluma y la voz como armas.

Hasta pronto, República Dominicana. Este no es un adiós, es un “nos vemos luego”. Porque siempre habrá un motivo para volver.

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