¿Transparencia en la Fedofutbol? Cuando las respuestas brillan por su ausencia


¿Transparencia en la Fedofutbol? Cuando las respuestas brillan por su ausencia

Recuerdo la primera vez que cubrí un informe institucional de una federación deportiva. Era un documento técnico, sí, pero también era una radiografía de cómo se estaba gestionando el deporte que apasiona a millones. Por eso, cuando leí el informe anual más reciente de la Fedofutbol, no solo me sorprendí: sentí una mezcla de incredulidad y preocupación. Las dudas no tardaron en llegar y, como periodista, me es imposible quedarme callado.

Una gerente que ya no está… pero sigue en el informe

La primera señal de alerta llegó con un nombre: Andrea Acosta Núñez. El informe anual de la Federación Dominicana de Fútbol la presenta como Gerente Financiera, pero los registros internos y fuentes consultadas confirman que fue cesada el 12 de abril de 2024. ¿Ignorancia, desactualización, mala fe o simple desinterés por la precisión?

En cualquier institución seria, una omisión de este tipo sería corregida de inmediato. Pero aquí, no solo pasa desapercibida, sino que es parte de un documento oficial que, en teoría, representa la imagen financiera y administrativa de una organización nacional.

¿Podemos hablar de transparencia deportiva cuando los datos más básicos no se corresponden con la realidad? La confianza institucional comienza por la información que se entrega al público. Si esa confianza se fractura desde el informe anual, ¿qué podemos esperar del resto de los procesos internos?

La invisible administradora del Estadio Panamericano

Y como si lo anterior no fuera suficiente, surge otro caso que parece sacado de un guion de ficción institucional: Carmen Castillo, administradora del Estadio Panamericano, figura trabajando activamente… pero no aparece en la nómina.

La pregunta que muchos se hacen —y que desde aquí también repetimos— es simple: ¿trabaja ad honorem? ¿Es parte de un plan de voluntariado? ¿O es una de esas figuras que, por razones desconocidas, opera fuera del sistema formal de pagos?

Este tipo de situaciones no solo resultan preocupantes, sino que podrían tener implicaciones legales. ¿Qué garantías laborales tiene Carmen? ¿Quién fiscaliza estas situaciones? ¿Cuántos casos más como este podrían existir sin que se sepa?

De nuevo, la falta de transparencia se convierte en el eje central del debate. Porque en un sistema donde no todo está claro, la sospecha es el punto de partida.

Un año de gestión lleno de zonas grises

En abril se cumple un año de la actual gestión en la Fedofutbol, y más allá de los discursos oficiales y los comunicados bien redactados, los hechos hablan por sí solos:

  • Designaciones a dedo sin comisión de Nombramientos.
  • El Tesorero toma decisiones sin una comisión de Finanzas.
  • Comisiones clave sin responsables identificables.

Estas no son afirmaciones vacías. Son datos que pueden ser verificados con documentos y testimonios. La ausencia de estructuras de control interno no solo limita la eficiencia operativa, sino que abre la puerta a prácticas cuestionables, muchas veces invisibles para el ojo público, pero corrosivas para la institucionalidad.

No estamos hablando de simples “errores administrativos”. Estamos frente a un modelo de gestión que parece tener como regla la informalidad, el silencio y el manejo discrecional de los recursos.

El problema no es solo la Fedofutbol

Sería injusto señalar únicamente a la Fedofutbol como la única federación que atraviesa problemas de gestión. En toda la región (y en otros continentes también), existen casos documentados de corrupción en el fútbol, donde las federaciones se convierten en pequeños feudos, manejados por redes de intereses personales más que por criterios profesionales o democráticos.

Sin embargo, lo que hace particular al caso dominicano es la poca reacción institucional ante los cuestionamientos públicos. No hay comunicados aclaratorios, no hay ruedas de prensa, no hay auditorías públicas ni rendiciones de cuenta periódicas. El silencio es la norma. Y eso debería encender todas las alarmas.

La transparencia no se proclama, se demuestra

En tiempos donde el acceso a la información es cada vez más demandado por la sociedad, las instituciones deben entender que ya no basta con tener “buenas intenciones”. La transparencia no es un hashtag, ni una promesa de campaña: es una práctica sistemática, medible, auditable.

Incluir a una exfuncionaria en un informe oficial, mantener a una empleada trabajando sin nómina, y gestionar fondos sin comisiones formales son prácticas que no pueden ser normalizadas. Y si bien es cierto que toda institución puede cometer errores, lo importante es cómo responde ante ellos.

Fedofutbol aún está a tiempo de corregir el rumbo, pero necesita algo más que silencio y frases vagas. Necesita comprometerse con una verdadera cultura de rendición de cuentas.

¿Y ahora qué? El rol de la ciudadanía, la prensa y los actores del deporte

El futuro de nuestras federaciones deportivas no depende únicamente de quienes están en el poder. También recae sobre la ciudadanía que exige explicaciones, la prensa que investiga y expone y los propios actores del deporte que, desde dentro, pueden presionar por mejores prácticas.

Quienes amamos el fútbol y creemos en su potencial como herramienta de transformación social no podemos mirar hacia otro lado. Este no es solo un tema administrativo: es una cuestión de ética pública, de respeto por las normas y de protección del bien común.

Por eso, desde este espacio seguiremos observando, cuestionando y exigiendo. Porque el deporte dominicano merece instituciones transparentes, profesionales y comprometidas con el desarrollo real, no con intereses particulares.


Xavier Cadalso

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