HA LLEGADO EL MOMENTO

Xavier Cadalso anuncia su despedida del fútbol dominicano tras años de denuncia e investigación en La Voz Radio
“Ha llegado el momento.” Xavier Cadalso anuncia el cierre de una etapa en el fútbol dominicano.

Xavier Cadalso salida fútbol dominicano.

“Ha llegado el momento.” Xavier Cadalso anuncia el cierre de una etapa en el fútbol dominicano tras más de una década de cobertura crítica e investigación independiente.

Ha llegado el momento.

No es una reacción impulsiva. No es una estrategia. No es una amenaza. Es el resultado de años de desgaste, de lucha constante y de una batalla que en demasiadas ocasiones he sentido que libraba prácticamente en solitario por defender el fútbol de nuestro bendito país.

Estoy cansado. Sí.
Pero no estoy vencido.

He dedicado más de una década a informar sobre el fútbol dominicano. Lo hice convencido de que la denuncia responsable, la investigación documentada y la crítica firme podían ayudar a construir algo mejor. Perdí horas de sueño. Perdí tranquilidad. Gané enemigos. Pero siempre tuve claro por qué lo hacía.

Lo hacía por coherencia.
Lo hacía por respeto al deporte.
Lo hacía por dignidad profesional.


MIENTRAS UNOS COBRAN, OTROS JUEGAN EN PATATALES

Durante estos años he denunciado gestiones que consideraba dañinas. He señalado decisiones que afectaban directamente al desarrollo del fútbol base mientras algunos aseguraban contratos cómodos y cargos creados más por compromiso político que por capacidad técnica.

He visto cómo se hablaba de millones mientras en muchos barrios los niños seguían jugando sin balones dignos, sin porterías reglamentarias y en campos que parecían sembrados de papas más que terrenos deportivos.

Proyecto no es una rueda de prensa.
Proyecto no es una fotografía internacional.
Proyecto no es una acreditación colgada al cuello.

Proyecto es estructura.
Proyecto es planificación.
Proyecto es invertir donde realmente importa.

Y eso, en demasiadas ocasiones, ha brillado por su ausencia.


DE LA ILUSIÓN AL DESENCANTO

Llegué a este sector en un momento de ilusión. Las canchas se llenaban. Había hambre de crecer. Incluso bajo gestiones cuestionables, el impulso venía de la pasión colectiva.

Viví la etapa de Osiris. Viví la intervención de FIFA. Viví la llegada esperanzadora de Rubén García. La clasificación al Mundial Sub-20 en Argentina fue histórica. Los Juegos Olímpicos de París marcaron un antes y un después. El Mundial Sub-17 femenino en casa parecía confirmar que el fútbol dominicano estaba entrando en una nueva dimensión.

Y, sin embargo, todo aquello que pudo consolidarse terminó diluyéndose.

La falta de comunicación.
El personalismo.
La incapacidad de estructurar un proyecto sólido a largo plazo.

Lo que pudo ser el punto de inflexión se convirtió en un espejismo.


LA “NUEVA FEDEFÚTBOL” Y LOS VIEJOS VICIOS

Se habló de renovación.
Se habló de transparencia.
Se habló de nueva etapa.

Pero la realidad volvió a repetirse.

Nombramientos discutibles.
Decisiones erráticas.
Despotismo innecesario.
Arcas debilitadas mientras se hablaba de planificación estratégica.

Suspensión de asociaciones provinciales. Tensiones institucionales. Explicaciones forzadas para justificar decisiones que solo aumentaban la fractura interna.

Y mientras tanto, algunos proyectando imagen en eventos internacionales como si eso fuera gestión real. Fotografías que no construyen campos. Viajes que no llenan gradas. Sonrisas que no resuelven problemas estructurales.


EL ENTORNO QUE PREFIERE CALLAR

Lo más decepcionante no ha sido solo la gestión.

Ha sido el entorno.

Algunos que dicen dedicarse a la información pero que han convertido el oficio en pleitesía. Que prefieren proteger lo que reciben antes que incomodar con la verdad. Que justifican lo injustificable para conservar su comodidad.

Entiendo que cada cual defienda el pan de su familia. Pero cuando uno asume la responsabilidad de informar, la verdad no es negociable.

Sin verdad, pasan los años y seguimos en el mismo agujero.

Canchas vacías.
Aficionados aburridos.
Clubes dudando de su continuidad.
Una LDF con interrogantes estructurales serios.
Asociaciones que en demasiadas ocasiones carecen del coraje necesario para defender a sus provincias.


MI COMPROMISO

Desde que tenía 18 años me dedico a la información. Empecé como becario en la Cadena SER. Pasé por la COPE. Escribí en AS, Marca y Mundo Deportivo. Desde 2015 informo sobre el fútbol dominicano de manera independiente.

Jamás me inventé una noticia.
Jamás publiqué algo sin respaldo documental o grabado.
Jamás tergiversé declaraciones.

He cometido errores, como cualquier profesional. Pero nunca he faltado a la verdad.

Y cuando la información incomoda, sé que el primer recurso es intentar desacreditar al mensajero.

La trayectoria, sin embargo, no se borra con insinuaciones.


GRACIAS A QUIENES SÍ CREYERON

Sería injusto no detenerme a agradecer.

Gracias a los clubes que, incluso en las peores circunstancias, siguieron compitiendo con dignidad. A los dirigentes honestos que entendieron que criticar es exigir mejorar. A los jugadores que se dejaron la piel. A los entrenadores que trabajaron con más pasión que recursos. A los árbitros que soportaron presión constante. A los aficionados que llenaron gradas cuando había ilusión y que aún creen que el fútbol dominicano puede ser algo más.

Gracias también a los compañeros de prensa que respetaron mi trabajo aunque no compartieran siempre mis posturas.

No todo ha sido oscuridad.
También hubo gente decente.
Y a esa gente le debo respeto.


NO ES RENDICIÓN. ES LÍMITE.

No es rendición.
Es límite.

He denunciado cuando había que denunciar.
He investigado cuando otros callaban.
He puesto pruebas cuando otros opinaban.

Y lo volvería a hacer.

Pero hay momentos en los que seguir hablando solo sirve para sostener un sistema que necesita precisamente eso: que quienes incomodan permanezcan dentro para poder ser absorbidos, ignorados o desgastados.

Yo no estoy dispuesto a ser parte decorativa de un relato que no comparto.

Por eso doy un paso al costado.

El próximo lunes emitiré el último programa de La Voz Radio en esta etapa. Necesito despedirme con mi voz, expresar con el corazón lo que estas líneas apenas alcanzan a transmitir.

No sé qué pasará con el fútbol dominicano en los próximos años.

Lo que sí sé es que si algún día veo voluntad real de cambio, estructura verdadera y coherencia en los hechos… volveré.

Porque no me voy del fútbol.
Me aparto de esta forma de gestionarlo.

Y pese a quien le pese…
que les siga haciendo “Tilín” el corazón.

Aunque hoy, ese sonido sea más difícil de escuchar.

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